La protagonista, la española Ana Hurtado —activista afín al régimen, autodefinida durante años como “actriz y periodista”— contó que quiso pagar toda la cuenta por Transfermóvil, pero le exigieron mitad en efectivo y mitad por transferencia. Como no llevaba cash, se quedó sin cenar.
Washington acusa al presidente venezolano de encabezar carteles de droga y ofrece 50 millones de dólares por su captura. Caracas niega las acusaciones mientras Maduro en una reciente alocución le dijo a Trump que Rubio quiere "manchar sus manos" con "sangre venezolana".
De momento, todo apunta a un episodio donde el rumor corre más rápido que la información oficial. Lo responsable, para las autoridades, sería aclarar si se trata de ejercicios rutinarios, actualización de expedientes o algo más. Y para los convocados, exigir por escrito el motivo, la duración y el estatus de la citación. En un país exhausto por apagones y carencias, cualquier insinuación de “movilización” tiene un eco político y emocional difícil de contener.
La situación energética en Cuba es tan grave, que no hay corriente ni para echar a andar las plantas que mueven el agua dentro de las ciudades. A la falta de alimentos y electricidad se suma la carencia de agua.
Aunque llegaron legalmente a través del programa CBP One y presentaron solicitudes de asilo bien fundamentadas, ambos fueron arrestados tras acudir puntualmente a una audiencia en la corte de Phoenix. Desde entonces permanecen en el centro de detención de Eloy, a la espera de un nuevo examen que podría definir si son deportados o permanecen en Estados Unidos.
El caso de Rud se suma a una realidad que en los últimos años ha dejado de ser excepción: la intermitencia de antibióticos y de otros fármacos esenciales, la dependencia de importaciones irregulares, las deudas con proveedores, la carencia de insumos y los baches logísticos que convierten cualquier tratamiento en una carrera de obstáculos.
Que un bocadillo detenga un tren suena a chiste cruel, pero también a síntoma. La precariedad energética y de cadena de frío no perdona. Si el convoy se retrasa, la merienda envejece; si no hay hielo, no hay milagro; si el control sanitario es “de palabra”, la Salmonella toma nota.
La historia que reproduce Saúl Manuel no ofrece soluciones técnicas ni consignas precisas; ofrece la pura evidencia de un umbral alcanzado. Cuando una madre escribe que no puede más, el mensaje atraviesa la esfera íntima y obliga a mirar la realidad desde la esquina más elemental: la supervivencia cotidiana. En ese cruce de lo doméstico y lo político, las redes sociales registran y aglutinan un clamor que, por ahora, se mide en texto y emoticons, pero que habla de una paciencia agotada y de la posibilidad latente de que, si se multiplican voces así, las pequeñas noches de cada hogar terminen por sumar una madrugada distinta.
En Sancti Spíritus, donde los rescates de fauna se han vuelto una tarea repetida para bomberos y protectores, la historia de Mochi deja una imagen para el recuerdo: una perrita temblorosa que recupera la calma apenas escucha su nombre, y una ciudad que, por una vez, se puso de acuerdo para devolverla a casa.
Las condiciones de trabajo descritas en el informe son duras: ausencia de herramientas adecuadas, falta de equipos de protección, ausencia de descansos y riesgo constante de lesiones graves. Muchos entrevistados aseguraron haber sido obligados a trabajar a pesar de padecer enfermedades crónicas o discapacidades. Además, el informe denuncia que afrodescendientes y mujeres están sobrerrepresentados entre las víctimas, y que en el caso de estas últimas las formas de violencia incluyen abusos sexuales.
Memeño tiene nombre, edad, historia y hambre. El post que lo visibiliza no resuelve el problema, pero lo pone en agenda. A partir de ahí, la pelota rebota entre vecinos, iglesias, colectivos, autoridades locales y quien pueda articular la ayuda real: techo, comida, tratamiento —si lo requiere— y, sobre todo, dignidad.
En los portales de rastreo, ambos tramos aparecen como “diverted”, confirmando que abandonaron la ruta al Caribe y terminaron nuevamente en Toronto. Se trata del AC1740 de Air Canada Rouge y del WS2710 de WestJet, dos frecuencias habituales hacia el principal polo turístico de la isla.