En Matanzas, los delitos contra los bienes del Estado pueden estar “de moda”, pero también lo está, cada vez más, la necesidad del gobierno de fabricar culpables menores para un problema que nació muy por encima del nivel donde alguien se roba un cable.
en notas del Banco Central, en conceptos que suenan científicos con promesas del pronto establecimiento de un mercado cambiario estable. Pero ahí afuera la vida transcurre en otra dimensión: la del salario que se evapora, la del huevo que dobla su precio en una semana, la del aceite que aparece dos días y luego se esconde un mes. Lo que el Estado llama “moderación” es, en la vida real, una especie de agónico sostenimiento a base de inventos.
Un grupo de médicos y un pastor que subían de madrugada a llevar medicamentos a una comunidad de la Sierra Maestra fue emboscado por cinco hombres armados con machetes. El asalto finalmente no se consumó, pero el episodio dejó al descubierto una Cuba donde ya se roba lo que antes era intocable: medicamentos, oxígeno hospitalario, ayudas para damnificados. La historia, contada por una de sus protagonistas y celebrada en redes con un coro de “Gloria a Dios”, se vuelve reflejo de un país en caída moral.
La epidemia de dengue y chikungunya en Cuba no explica por sí sola las al menos 87 muertes registradas entre octubre y noviembre. Detrás del colapso sanitario hay una cadena más profunda: hambre, desnutrición infantil, déficit vitamínico, falta de agua potable, apagones interminables, basura acumulada y hospitales sin recursos. Lejos de los 33 fallecidos que reconoce el Gobierno, la crisis revela un Estado incapaz de sostener la vida.
La temporada alta comienza para Cuba bajo una tormenta perfecta: apagones masivos, epidemias de dengue y chikungunya con decenas de muertos, advertencias sanitarias de varios países y un deterioro profundo de servicios básicos. Mientras gobiernos como Reino Unido, Canadá y Rusia recomiendan cautela —e incluso evitar viajar—, el turismo internacional se retrae y la isla se acerca a la que podría ser su peor temporada turística en décadas.
Aunque el Gobierno anunció que el Sistema Eléctrico Nacional quedó restablecido tras el colapso que dejó a oscuras a La Habana y varias provincias del occidente, entre la población el anuncio no genera alivio ni sorpresa. Con apagones diarios, protestas recurrentes y un deterioro estructural que ya nadie oculta, los cubanos sienten que cada reconexión es solo un respiro breve en una crisis que parece eterna. La confianza, perdida hace años, no vuelve con un parte técnico.
Tras organizar una campaña para enviar 50 000 libras de lentejas y casi 10 000 de leche en polvo a zonas afectadas por el huracán Melissa, el activista Carlos Lazo asegura que fue nuevamente detenido y sometido a un registro exhaustivo al salir de Cuba. Su relato contrasta con la etapa en que era recibido por Miguel Díaz-Canel y celebrado por la prensa oficial, y apunta a un clima de silencios y recelos en torno a su proyecto Puentes de Amor.
La muerte de Aislin Martínez, vecina de la comunidad Argeo Martínez, en Guantánamo, tras una presunta complicación durante una cirugía estética en el Hospital General Docente Dr. Agostinho Neto, ha desatado conmoción y cuestionamientos en redes sociales. Familiares, amigos y vecinos lamentan la pérdida de la madre de dos hijos, mientras usuarios se preguntan por las condiciones en que se realizan este tipo de procedimientos en el sistema de salud cubano.
Una cubana que padece chikungunya asegura que nunca había sentido un dolor semejante, ni siquiera durante el parto, y su relato ha encendido un debate sobre cómo el virus está reescribiendo la escala de los dolores en Cuba. La enfermedad, ya de por sí devastadora, golpea aún más fuerte en un país donde la inflación, los apagones, la falta de medicamentos y la precariedad sanitaria convierten cada síntoma en una carga casi imposible de sobrellevar.
Fue identificado como Erandys Zerquera, de 23 años, el joven que murió tras un violento altercado en Trinidad, Sancti Spíritus. Según versiones locales, estaba de pase mientras cumplía una sanción penal y recibió heridas mortales durante una pelea colectiva, un hecho que aumenta la preocupación por la violencia en la zona.
Turistas que viajan a Cuba denuncian que la Aduana está confiscando gafas Ray-Ban Meta y otros lentes inteligentes con cámara integrada. Aunque prometen devolverlos a la salida, varios viajeros reportan tensiones, pagos adicionales y largas esperas. Desde 2019, Cuba prohíbe dispositivos de grabación encubierta, una medida que toma por sorpresa a visitantes desprevenidos.
La caída en picada también se refleja en la disminución de estomatólogos, enfermeros, técnicos y otros licenciados , lo que pone de relieve el deterioro de lo que fue un día una de los sectores más destacados y alabados por el fallecido Fidel Castro, quien siempre promovió a Cuba como " potencia médica", un discurso que ha caído en una mera consigna que ni los lideres del PCC se atreven ya a pronunciar.
Bienestar Animal Cuba publicó en pocos días varias denuncias que apuntan a presuntos casos de maltrato animal en clínicas privadas, hogares particulares y espacios estatales. Las quejas, centradas en la clínica Mascolive, el zoológico santiaguero y episodios de crueldad extrema en provincias, cuestionan nuevamente la falta de respuestas institucionales y la aplicación real de la ley de bienestar animal en Cuba.
En menos de una semana, Cienfuegos y Sancti Spíritus quedaron marcadas por tres episodios de violencia: una denuncia de presunto maltrato infantil, el feminicidio confirmado de la enfermera Rosy Ferrer y un asesinato en Trinidad aún sin esclarecer. La ciudadanía fue la primera en reportar los hechos, mientras las instituciones continúan reaccionando tarde frente a una crisis de inseguridad que crece en silencio.
La Fiscalía de Guantánamo abrió un proceso penal por el asesinato del profesor Rolando Castelví Riñat, atacado con arma blanca mientras realizaba una guardia en la Escuela Pedagógica José Maceo. El crimen expone la creciente inseguridad en centros educativos y las fallas estructurales que permitieron la entrada de cuatro jóvenes al recinto antes del ataque.