Queda la pregunta obvia: ¿qué vino y qué se llevó? Cualquier respuesta ahora sería especulativa. Lo verificable es la huella de vuelo, el patrón repetido de rutas africanas como plataforma de salto, la capacidad de carga del Il-76 y el historial sancionado de su operador. En un Caribe que vuelve a ser tablero, el RA-78765 no solo transportó toneladas: movió señales.
La escena se repite en demasiados barrios de Cuba: fiebre que no cede, articulaciones que crujen como bisagras viejas, sarpullidos tercos, familias enteras en...
La pregunta seguirá ahí, incómoda, insistente: ¿Oxígeno o ayuda humanitaria? Quizás la respuesta no está en elegir una de las dos opciones, sino en desmontar la trampa que plantea. Cuando se trata de salvar vidas y reconstruir hogares, lo que importa no es quién sostiene la manguera de oxígeno, sino quién puede volver a respirar.
En redes sociales, activistas y ciudadanos cuestionan que se venda a mitad de precio lo que, en su opinión, debería entregarse a costo cero a hogares que lo perdieron todo.
Una trabajadora cubana del sector estético en el área de Miami, identificada como Eliany Collazo Llosa (en otros medios identificada como Eliana Collazo), fue...
El mapa de daños que justifica la magnitud del pedido no necesita adornos. Granma, Santiago de Cuba, Holguín y Guantánamo concentran deslizamientos, derrumbes de viviendas, afectaciones masivas en redes eléctricas y cortes de rutas; los boletines de OCHA venían alertando desde finales de octubre que la fragilidad de la infraestructura y los servicios haría más prolongada la vulnerabilidad de hasta tres millones de personas si la reconexión eléctrica y de telecomunicaciones no avanzaba con rapidez.
Este episodio ilustra que más allá del debate público sobre flujo migratorio, fronteras y deportaciones, hay historias personales que muestran cómo la política se traduce en rostros, casas adquiridas, empleos ganados y futuros construidos. Al final, la pregunta no es cuántos entran, sino qué pasa con quienes ya están trabajando al día y aún pueden ser devueltos. Y en este caso, el costo no es solo legal: es emocional, comunitario y profundamente humano.
Los exempleados consultados entregaron a CBC recibos de transferencias y talones de pago que muestran que hasta el 84% de sus ingresos netos eran retenidos por el régimen. Con el dinero que se les permite conservar, relatan que sobreviven comprando alimentos en tiendas de descuentos, asistiendo a bancos de comida y adquiriendo ropa y otras necesidades en ventas de garaje.
La discusión es vieja, pero cada huracán la hace más cruel: cuando el calendario te recuerda que hay niños durmiendo sobre cemento, el purismo se vuelve un lujo en ambos lados del estrecho. Es un retorno al guion conocido: cuando la tragedia presiona, se invoca a la nación dispersa; cuando esa nación intenta actuar por su cuenta, se le recuerda que hay vías “correctas”. La urgencia y la verticalidad chocaron en el mismo camino de tierra, con el barro todavía fresco.
Mientras la seguridad ciudadana se desmorona, los barrios habaneros comienzan a documentar por su cuenta el aumento del delito. La Coronela, Santo Suárez, Santa...
La gran lección de Melissa —y quizás la más dolorosa— es que la resiliencia cubana existe, pero no puede seguir siendo la única política pública que funcione. La ayuda internacional y los esfuerzos privados están parcheando huecos que deberían estar cubiertos por un sistema robusto de prevención y recuperación. La gente está salvando a la gente, como siempre. Y eso es admirable. Pero también es una señal de alarma.
Los dos casos, separados por provincias y por fechas, comparten un punto ciego: la distancia entre el crimen y la justicia. La etiqueta de “bajo investigación” solo tiene sentido si se traduce en avances verificables. De lo contrario, es otra forma de impunidad. Las familias insisten en seguir: que se reabran líneas de pesquisa, que se actúe sobre información ciudadana y que nadie se acostumbre a la idea de que matar puede no tener consecuencias.
De ser hallado culpable de los cargos más graves —que en algunos relatos fiscales incluyen amenaza escrita y conspiración— el músico enfrenta penas que van desde varios años de prisión hasta posibles condenas de máximo término bajo las leyes de Florida para amenazas de muerte y delitos conexos, según el pliego adelantado por la fiscalía.
Una denuncia hecha por la activista Irma Lidia Broek sobre el modo en que se manipula y esconde la verdad, prendió entre sus seguidores porque conectó con lo que muchos viven a diario: hospitales colapsados, médicos obligados a recetar agua y té a enfermos con fiebre alta, vómitos y diarreas, y certificados que nunca dicen la palabra prohibida.