Una escena impactante y provocadora muestra a turistas extranjeros recorriendo una Habana devastada mientras reparten pequeñas ayudas a una población desesperada. La imagen refleja una crítica visual sobre la desigualdad, el turismo ético y las contradicciones de la solidaridad internacional.
A través de su humor, Otto Ortiz nos muestra las dificultades diarias y las contradicciones de la realidad cubana, utilizando tanto la risa como la reflexión para exponer la resistencia y creatividad de su pueblo.