La escasez de combustible en Cuba ha agravado la crisis sanitaria: hospitales sin insumos, cirugías suspendidas y médicos obligados a reutilizar guantes, mientras organizaciones internacionales intentan paliar una situación que empeora cada día.
El caso cubano expone un contraste alarmante: mientras se exportan médicos como bandera de solidaridad internacional, dentro de Cuba la población enfrenta una escasez dramática de medicinas y servicios básicos. El endurecimiento de las sanciones por parte de Estados Unidos agrava una crisis que no se resolverá sin un cambio profundo en la estrategia de ambos lados. Sin medicinas en el territorio nacional, el prestigio global del sistema sanitario cubano suena cada vez más hueco, y la salud de millones está en juego.