Elon Musk afirmó en X que Starlink “funciona en Cuba” aunque no puede comercializarse allí, lo que disparó expectativas en una población acostumbrada a la lentitud y censura de ETECSA. El gobierno cubano considera ilegal el servicio sin autorización; advirtió que el uso de antenas viola normas internacionales y su propia legislación, sancionando con multas y decomisos a quienes las importen. A pesar de las restricciones y del costo elevado en el mercado informal, muchos cubanos ven en Starlink la posibilidad de conectarse al mundo sin la mediación estatal.
Suena como una décima pero es verdad: tras las protestas de marzo en Morón por apagones y escasez, el PCC acusó a “contrarrevolucionarios pagados desde Miami” y, según un fragmento viral, señaló al periodista Mario J. Pentón como instigador. La nota repasa cómo la élite política avileña usa el relato de enemigos externos para ocultar la crisis interna, recuerda la persecución a otros comunicadores como Mario Vallejo y analiza el papel de figuras oficialistas como El Necio.
Tres episodios recientes —represión a periodistas, cerco diplomático y obscenidad institucional— revelan una misma lógica de control, impunidad y degradación simbólica en Cuba.
La paradoja de William Sosa —delogiado por salvar vidas al acusado por ejercitar la libertad de pensamiento— ilustra una regla amarga de la contemporaneidad cubana: no basta con ayudar al otro, al sistema le importa más que no critiques al poder. Y cuando se critica, aunque sea desde el análisis respetuoso, el sistema sospecha y actúa.
El último programa dedicado a demonizar a elTOQUE encaja en un guion ya conocido, pero cada vez más burdo. La académica y activista Hilda Landrove lo resume como una especie de confesión de impotencia, “solo que en la forma en que los criminales confiesan su impotencia, atacando”.
En Cuba, las crisis no sorprenden. Lo único que sorprende es que sus dirigentes sigan convencidos de que tienen derecho a administrarlas después de haberlas ignorado durante meses.
El colapso hospitalario no es un fenómeno aislado. Lo que ocurre en Cienfuegos se replica en Villa Clara, Holguín y Guantánamo, donde las ambulancias escasean y los entierros improvisados se vuelven habituales. La crisis sanitaria se entrelaza con un brote epidémico —posiblemente de dengue o leptospirosis— que el gobierno evita reconocer. Médicos cubanos en redes alertan sobre hospitales sin antibióticos, sin oxígeno y sin electricidad durante horas críticas.
Anna Sofia quería saber por qué su línea había sido convertida en túnel. La respuesta fue un clásico de sobremesa: ninguna. No sabía - la que la atendió - que estaba pasando y, sutil, empática, le ofreció a la joven que dejara su teléfono para revisarlo. Como si el problema estuviera en la pantalla y no en el interruptor invisible donde se deciden las voces autorizadas.
La confirmación del portazo no tardó en llegar por la vía periodística. Medios independientes informaron que las autoridades culturales prohibieron la gala en FAC para homenajear a Celia por sus cien años, un acto que tenía respaldo artístico y sentido histórico, y cuya cancelación desnuda la continuidad de una práctica que el país finge haber superado: la del llamado Quinquenio Gris.