Cuando el 70% de un país queda sin electricidad al mismo tiempo, ya no es una falla del sistema sino su colapso. Cuba rompió esta semana su propio récord de apagones simultáneos, con déficits que superan los 2.000 megavatios, operaciones quirúrgicas suspendidas, el Ballet de La Habana sin Grand Prix y un turismo en caída libre mientras el régimen viaja a China a ver fábricas de autos eléctricos.