Un informe preliminar del NTSB reveló que un Boeing 767 de United Airlines pasó a solo 15 pies sobre la New Jersey Turnpike antes de golpear un poste de luz durante su aproximación al aeropuerto de Newark. El vuelo llevaba más de 230 personas a bordo. No hubo heridos entre pasajeros ni tripulación, pero restos del poste impactaron un camión y lesionaron levemente al conductor.
El 4 de junio de 2026, el avión registrado D‑ABPQ, un Boeing 787‑9 Dreamliner de Lufthansa, sufrió una falla estructural en el tren de aterrizaje nasal mientras estaba en tierra en el aeropuerto de Frankfurt. Según la aerolínea, varios miembros de la tripulación y del personal de tierra resultaron heridos y fueron atendidos médicamente. El vuelo LH 450, con destino a Los Ángeles, fue cancelado y la investigación está en curso en coordinación con las autoridades alemanas.
Trump abrió dos frentes: aranceles a países que suministren petróleo a Cuba y amenazas comerciales contra aeronaves canadienses. En La Habana preocupa el efecto indirecto sobre el turismo de Canadá, principal mercado emisor hacia la Isla.
Un avión de la Marina mexicana cayó en la bahía de Galveston durante un traslado médico. El saldo subió a seis muertos tras recuperarse al último desaparecido.
El episodio deja una imagen poderosa: un ícono de la música latina, con 82 años y un trasplante de pulmones a cuestas, arrastrando su maletín de medicinas por el pasillo, obligado a abandonar un vuelo por orden tajante de un piloto que, al menos en apariencia, nunca escuchó hablar de “Dueño de nada”.
Queda la pregunta obvia: ¿qué vino y qué se llevó? Cualquier respuesta ahora sería especulativa. Lo verificable es la huella de vuelo, el patrón repetido de rutas africanas como plataforma de salto, la capacidad de carga del Il-76 y el historial sancionado de su operador. En un Caribe que vuelve a ser tablero, el RA-78765 no solo transportó toneladas: movió señales.