Mientras autoridades cubanas aseguran que las arbovirosis podrían estar bajo control a inicios de 2026, el sistema de salud permanece en alerta ante la posible llegada de la influenza A H3N2 subclado K, detectada ya en más de 35 países. Entre modelos matemáticos optimistas, llamados a la vigilancia epidemiológica y un contexto sanitario frágil, la promesa de salud vuelve a situarse en el futuro inmediato.
Una cubana que padece chikungunya asegura que nunca había sentido un dolor semejante, ni siquiera durante el parto, y su relato ha encendido un debate sobre cómo el virus está reescribiendo la escala de los dolores en Cuba. La enfermedad, ya de por sí devastadora, golpea aún más fuerte en un país donde la inflación, los apagones, la falta de medicamentos y la precariedad sanitaria convierten cada síntoma en una carga casi imposible de sobrellevar.
En Cienfuegos, Camagüey y otras provincias, la muerte ya no es solo un rito; es un pasillo saturado, un nicho compartido, un silencio oficial que pesa más que el mosquito que la trae. La cuenta avanza, y mientras tanto, nombres se suman a la lista sin que haya explicación oficial, solo fosas abiertas.
En otras ocasiones Portal Miranda ha llderado reuniones y explicado a su manera las dificultades sanitarias de la isla, pero ahora, cuando el contexto requería con urgencia su presencia ha brillado por su ausencia.
La escena se repite en demasiados barrios de Cuba: fiebre que no cede, articulaciones que crujen como bisagras viejas, sarpullidos tercos, familias enteras en...
La Cruz Roja Cubana confirmó que está operando en estrecha coordinación con el Ministerio de Salud Pública (MINSAP) para contener un “brote complejo” de...
La medida responde sobre todo al aumento de la presencia del dengue, el chikungunya y, en menor medida, el oropouche, todas arbovirosis transmitidas por el mosquito Aedes aegypti.