El supuesto polvo del Sahara, las nubes que no sueltan lluvia, la madre de los tomates, hace que haya un bochorno terrible que hace sudar. Al menos el sol no está fuerte, pero el agobio es tremendo. Y no hay ventilador para ayudar a paliarlo. Solo agua medio fría, pues el apagón de anoche aún cobra sus víctimas, y algunas pencas y cartones para echarse fresco.