La Habana que describe CTV News ya no es la de las noches bulliciosas del Malecón: es una ciudad a oscuras, con hoteles cerrados, vuelos cancelados y habaneros que duermen al aire libre para escapar del calor durante los apagones. El artículo, firmado por AFP y publicado el 19 de agosto de 2026, retrata una capital "hueca" por los cortes eléctricos, las salidas de residentes y la profunda incertidumbre sobre lo que depara el futuro político de la isla.
Mientras continúan las tareas de rescate y la solidaridad ciudadana se organiza por múltiples vías, la prioridad debería ser localizar al protagonista —sin invadir su privacidad— para canalizar apoyos concretos: vivienda, enseres, alimentos, medicinas. La buena noticia, repetida por quienes conocen la zona, es que el hombre está vivo. Y la lección, para todos, es nítida: en medio del lodo y el rumor, la verdad también hay que rescatarla.
Mientras Moscú calla y La Habana niega, los videos de prisioneros cubanos en el frente y los testimonios de familias que no saben dónde están sus hijos dibujan una historia difícil de desmentir: la de una diáspora empujada por la miseria y atrapada en una guerra ajena.