Cubadebate señaló que "su rostro recio y bello, profundamente campesino, junto a su sinceridad y frescura interpretativa, la convirtieron en la elección ideal para encarnar a la Lucía del tercer relato del filme Lucía, obra cumbre del cine cubano y latinoamericano. Desde entonces, Adela Legrá quedó inscrita para siempre en la historia cultural de la nación".