La influencer cubana Samantha Hernández se convirtió en tendencia en redes sociales luego de publicar un video en el que explicó por qué prefiere no pronunciarse sobre la situación política de Cuba. Sus declaraciones generaron una ola de comentarios y reacciones, reavivando el debate sobre el rol de las figuras públicas digitales frente a temas políticos y sociales.
En el video, la creadora de contenido afirmó que evita abordar asuntos políticos porque considera que no cuenta con el conocimiento suficiente para hacerlo. Según explicó, prefiere no opinar sobre temas que no domina ni sobre los que siente que tiene información limitada. “Yo soy una persona que no habla de política, primeramente porque no sé. No tengo ningún tipo de información, sé lo básico, lo que todos sabemos”
La influencer también defendió su postura señalando que, a su juicio, el debate político en redes sociales suele convertirse en un espacio de confrontación y, en algunos casos, en una fuente de ingresos para ciertos creadores de contenido. Por esa razón, aseguró que no desea formar parte de ese tipo de dinámica dentro del ecosistema digital. “Siento que el tema de la política en mi país es un negocio para muchos creadores de contenido y muchas personas… y no quiero pertenecer a ese circo”, acotó.
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Además, Hernández dejó claro que no se siente obligada a hablar de la situación de su país por presión externa. En su mensaje, sostuvo que cada creador de contenido decide libremente los temas sobre los que se expresa en sus plataformas. “No voy a hablar de la situación de mi país cuando tú quieras que yo hable. Voy a hablar cuando sienta que debo hablar. Hablo de lo que quiera, como quiera”.
Críticas y cuestionamientos en redes
Las declaraciones provocaron una reacción inmediata entre usuarios de distintas plataformas, donde muchos cuestionaron su postura. Algunos comentarios señalaron que el hecho de no sentirse informada no debería ser una razón para evitar investigar o formarse una opinión sobre un tema tan relevante para su país de origen. “No hay que saber de política para denunciar todo el dolor, el sufrimiento y los atropellos por parte del gobierno al pueblo. No lo haces porque no te conviene”, le comentaron.
Otros usuarios, sin embargo, defendieron su derecho a elegir los temas que comparte en sus redes, argumentando que no todos los influencers tienen la obligación de asumir un rol político o activista. El intercambio de opiniones refleja una discusión cada vez más común en la era digital: hasta qué punto las figuras públicas en internet deben posicionarse frente a cuestiones sociales o políticas.
El papel de los influencers en el debate público
En los últimos años, el crecimiento de las redes sociales ha convertido a muchos creadores de contenido en actores influyentes dentro del debate público. Según datos de la consultora Statista, más del 60 % de los usuarios de internet siguen al menos a un influencer en plataformas como Instagram, TikTok o YouTube, lo que amplifica el alcance de sus opiniones.
Este fenómeno ha llevado a que, en contextos políticos o crisis sociales, parte de la audiencia espere que estas figuras utilicen su visibilidad para denunciar problemas o generar conciencia.
Sin embargo, especialistas en comunicación digital señalan que no existe una obligación formal para que los influencers adopten una postura política. De acuerdo con investigadores del ámbito de la comunicación social, la relación entre creadores de contenido y activismo depende tanto de las expectativas del público como de las decisiones personales de cada figura pública.
Un debate que sigue abierto
La polémica alrededor de Samantha Hernández evidencia las tensiones que surgen cuando entretenimiento, identidad nacional y política se cruzan en el espacio digital. Mientras algunos consideran que las plataformas sociales pueden servir para visibilizar realidades complejas, otros defienden que los creadores tienen derecho a mantener sus contenidos alejados de temas políticos.
Por ahora, la discusión continúa expandiéndose en redes sociales, donde usuarios siguen intercambiando opiniones sobre la responsabilidad de los influencers al hablar sobre la situación de sus países.


















