El fenómeno de las redes, Brayan “El Joker”, ha vuelto a encender el avispero mediático, pero esta vez lo hace para poner los puntos sobre las íes respecto a sus planes solidarios y su realidad económica.
En una reciente intervención en el espacio Esto no es un Podcast, el triunfador de El Rancho de Destino defendió con garras su proyecto de llevar agua a comunidades africanas, enfrentándose cara a cara con sus detractores.
Para el influencer, la viabilidad de la obra es un hecho y no un simple sueño de televisión. “Es fácil hacer un pozo en África. No vale un millón de dólares”, sentenció, aclarando que ya tiene identificadas las plataformas y empresas que facilitan la logística en aldeas con necesidades críticas.
Inspirado por referentes globales como MrBeast, Brayan asegura que su paso por el reality fue el trampolín perfecto para esta causa: “Cuando entré al rancho, vi la oportunidad. Por eso lo dije. Y lo vamos a cumplir”, sostuvo con firmeza.
Sin embargo, el joven no esquivó la pregunta que más le lanzan sus compatriotas: ¿por qué priorizar África sobre su propia tierra? Su respuesta fue una radiografía de la compleja situación en la Isla. “En Cuba estamos viendo qué pasa. Ahí hay una dictadura, no es fácil, es un país que está preso. Cuando sea libre, se ayudará”, explicó, rematando con una declaración de principios sobre su autonomía personal: “Nadie me va a obligar a ayudar, es algo que me nace”.
Pero tras el brillo del trofeo y el lujo del premio, la realidad de Brayan es mucho más terrenal de lo que muchos imaginan. Mientras en redes se especula sobre su fortuna, él reveló que sus prioridades están lejos del «postureo». “Yo vivo en un apartamento de un cuarto. A nadie le importa nada de mí, pero la gente quiere que me importe la cosa de ellos”, soltó con honestidad.
Incluso su actitud frente al flamante Corvette que ganó ha sorprendido a sus seguidores. Para el «Joker», el auto es un activo, no un símbolo de estatus. “El Corvette lo toqué dos o tres veces. Yo no necesito ese carro. Necesito plata. Que mi familia esté bien y yo esté bien. No me veo en un Corvette especulando y no tener casa”, confesó, dejando claro que su meta es sacar adelante a su madre y a su hermana, quienes trabajan duro en una gasolinera y una pizzería, respectivamente.
Al final, Brayan tiene muy claro el objetivo de su paso por la pantalla: “El rancho no fue para hacerme millonario, fue para darme exposición”. Ahora, con el foco público sobre él, el mundo espera ver si los pozos en África se convierten en el primer gran hito de su carrera fuera de la telerrealidad.
















