La muerte de Yasmani Aranguren Caraballo, de 38 años, ha generado conmoción en el municipio habanero de Guanabacoa, luego de que familiares denunciaran que el hombre falleció tras ser detenido durante un operativo vinculado a presuntas sustancias ilícitas y mientras se encontraba bajo custodia estatal. Hasta el momento, no existe un informe oficial público que detalle con claridad las causas del deceso.
De acuerdo con información difundida por allegados en redes sociales, Aranguren fue arrestado durante un registro relacionado con supuestas drogas. Posteriormente habría sido trasladado a una unidad de detención, donde, según denuncian sus familiares, perdió la vida. El cuerpo fue entregado a la familia en un féretro sellado en la funeraria de Guanabacoa, pero, según los testimonios publicados, al abrir el ataúd habrían encontrado múltiples hematomas y marcas visibles en distintas partes del cuerpo.
“Una detención no puede terminar en esto”, expresaron personas cercanas al caso, mientras exigían una investigación clara y transparente. Varios familiares confirmaron públicamente su vínculo con el fallecido y pidieron que el hecho sea esclarecido “con toda la verdad del mundo”. Un primo del joven escribió que no aceptarían versiones que atribuyan lo ocurrido a una riña entre reclusos y solicitó justicia ante lo que calificó como “mentiras y abusos”.
Las reacciones en redes sociales han sido intensas y, en muchos casos, polarizadas. Amigos y vecinos describieron a Aranguren como “respetuoso”, “correcto” y “buen padre”. Algunos señalaron que lo conocían desde la infancia en barrios como Jesús María y Guanabacoa. Otros admitieron que la zona donde residía se ha visto afectada en los últimos años por la venta de “químico”, una droga sintética de circulación conocida en La Habana, aunque subrayaron que ninguna acusación justificaría una muerte bajo custodia.
Entre los comentarios también surgieron voces que pidieron actuar por vías legales. Usuarios sugirieron acudir a la Fiscalía Militar y presentar pruebas materiales, incluidas fotografías de las lesiones. Un familiar afirmó que existen imágenes de los hematomas, aunque reconoció que son “difíciles de ver”. Otros, sin embargo, expresaron escepticismo sobre la posibilidad de que una denuncia prospere en instancias oficiales.
No faltaron quienes cuestionaron el contexto más amplio. Algunos usuarios vincularon el caso con denuncias previas de abusos en centros de detención. Una mujer relató que su familia vivió una situación similar hace décadas en una prisión del oriente del país, asegurando que el ataúd fue sellado y el cuerpo presentaba signos de golpes. Estas comparaciones no han sido verificadas por fuentes independientes, pero muestran el clima de desconfianza que rodea el caso.
También hubo opiniones encontradas sobre la vida del fallecido. Mientras algunos lo defendieron como “excelente ser humano” y “muchacho educado”, otros mencionaron supuestos vínculos con la venta de sustancias. En respuesta, varios comentaristas insistieron en que cualquier persona acusada de un delito debe ser procesada conforme a la ley y no morir bajo custodia. “Al que delinque se le enjuicia, no se le asesina”, escribió uno de ellos.
Las autoridades no han emitido hasta ahora una explicación oficial detallada sobre el fallecimiento.




















