El balance del accidente ferroviario ocurrido el domingo 18 de enero en Adamuz, provincia de Córdoba, sigue creciendo. Este martes las autoridades confirmaron que la cifra de fallecidos asciende ya a 41, tras el hallazgo de un nuevo cuerpo durante las labores de retirada de uno de los vagones del tren de la compañía Iryo. El ministro de Transportes, Óscar Puente, explicó que el cadáver fue localizado al levantar un coche del convoy que descarriló en primer lugar, en una operación compleja que aún continúa en un terreno especialmente escarpado.
El siniestro se produjo alrededor de las 19:40 horas, cuando un tren Iryo que cubría la ruta Málaga–Madrid, con 317 personas a bordo, descarriló por la cola en un tramo recto de la línea de alta velocidad Madrid–Sevilla, recientemente renovado. Los tres últimos vagones invadieron la vía paralela justo cuando circulaba en sentido contrario un tren Alvia de Renfe, que había salido de Madrid rumbo a Huelva con unos 184 pasajeros. El impacto provocó que los dos primeros coches del Alvia salieran despedidos y cayeran por un terraplén de unos cuatro metros, convirtiéndose en un amasijo de hierros.
Entre el descarrilamiento del Iryo y la colisión con el Alvia transcurrieron apenas 20 segundos. Ambos trenes circulaban a unos 200 kilómetros por hora, muy por debajo del límite permitido de 250 km/h, lo que ha llevado a descartar desde el inicio el exceso de velocidad y, prácticamente, el error humano. Los sistemas de seguridad automática del tramo, equipado con señalización continua LZB, no tuvieron margen suficiente para ordenar una detención completa del segundo tren.
RTVE realizó una investigación infográfica de lo ocurrido.
Además de los fallecidos, 122 personas resultaron heridas. Según el último parte de la Junta de Andalucía, 39 continúan hospitalizadas en distintos centros, 13 de ellas en unidades de cuidados intensivos. La mayoría de los ingresados se encuentran en el Hospital Reina Sofía de Córdoba, aunque también hay pacientes en otros hospitales de la provincia y en Huelva.
La investigación técnica, a cargo de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios y de la policía judicial, se encuentra todavía en una fase muy inicial. Los expertos analizan varias hipótesis, entre ellas posibles defectos en las ruedas de los últimos vagones del Iryo, inestabilidades de rodadura o una eventual rotura del carril detectada en el punto del descarrilamiento. El propio ministro Puente ha insistido en que aún no se puede determinar si esas roturas son la causa del accidente o una consecuencia del impacto.
Mientras tanto, Adamuz, un municipio de apenas 4.000 habitantes, se volcó desde el primer momento en la atención a las víctimas. Vecinos guiaron a los equipos de emergencia, llevaron mantas, agua y comida, abrieron bares, farmacias y parroquias en plena noche y habilitaron un hospital de campaña. Esa respuesta solidaria fue clave en las primeras horas de una tragedia que sigue dejando preguntas abiertas y un país entero pendiente de las conclusiones de la investigación.


















