El músico cubano Cándido Fabré compartió en redes el fragmento de lo que parece ser una canción inédita de su autoría en la que plantea, de forma simbólica, la construcción de un puente entre Miami y La Habana. La idea, presentada con un lenguaje cercano a la improvisación musical que caracteriza su estilo, propone un escenario de reencuentro entre los cubanos que viven dentro y fuera de la isla.
El texto, difundido en su perfil de Facebook, adopta la forma de una especie de letra poética donde el artista invita a dejar atrás las diferencias y apostar por la reunificación emocional de la nación dispersa. “Cuando terminen el puente desde Miami a La Habana, habrá carnaval, mi gente, en la capital cubana”, escribió, apelando a una imagen festiva como metáfora de reconciliación.
¿Un llamado a la reunificación?
Más allá del tono lírico, el mensaje incluye una invitación directa a la diáspora cubana. “Cubano, espero por ti. No hay miedo, no te detengas: el que quiera venir que venga a la tierra de Martí”, expresó el cantante, sugiriendo un regreso sin reservas a la isla.
En otro fragmento, insiste en la necesidad de superar las fracturas ideológicas: “Aquí son libres las calles, hay mucho calor humano. Hagan el puente a lo grande para unir a los cubanos”. La metáfora del puente funciona aquí como una vía imaginaria que permitiría no solo el tránsito físico, sino también la reconstrucción de vínculos familiares y afectivos rotos por décadas de migración.
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“Hoy estamos distanciado, tan solo a 90 millas. La mar es templo sagrado, dejen el odio en la orilla”, se lee en la canción, donde el artista incluso describe ese hipotético cruce como una experiencia emocional: “Yo sueño con ese viaje, poder entrar y salir, trae amor en tu equipaje”.
Contexto migratorio y tensiones
Las palabras de Fabré llegan en un momento político particularmente sensible, en el que el régimen cubano intenta ofrecer ciertas concesiones a los emigrados y exiliados, mientras mantiene una negociación a puertas cerradas con la administración del presidente estadounidense Donald Trump.
Entretanto, las autoridades lidian con protestas en varias provincias del país, generadas principalmente por largas jornadas de apagones. La más significativa ocurrió en Morón, Ciego de Ávila, donde decenas de personas atacaron con piedras e incendiaron la sede del Partido Comunista del municipio.
Reacciones divididas por el puente de Fabré
Como era previsible, la publicación generó respuestas encontradas. Algunos usuarios valoraron el mensaje como un gesto necesario de conciliación en medio de la polarización. Otros, sin embargo, cuestionaron la propuesta, señalando que ignora las condiciones políticas y económicas que impulsan la emigración.
El propio posicionamiento histórico de Fabré influye en la recepción de sus palabras. El músico ha sido, durante años, una figura cercana al discurso oficial cubano, participando en eventos institucionales y defendiendo públicamente el sistema político de la isla. Esa alineación ha hecho que parte del público interprete sus mensajes desde una óptica política más que artística.
Cultura, simbolismo y debate
La publicación de Fabré se suma a una larga tradición en la cultura cubana donde la música y la poesía sirven como vehículos para reflexionar sobre la nación y sus fracturas. Sin embargo, en el contexto actual, cualquier llamado a la unidad se enfrenta a una realidad compleja, marcada por la desconfianza, la distancia y las experiencias divergentes de quienes viven dentro y fuera del país.
El “puente” imaginado por el artista, aunque imposible en términos físicos, revela una aspiración persistente: la de reconectar una identidad fragmentada por el mar y por la historia reciente de Cuba. “A cruzar el puente, con permiso de Yemayá. De allá para acá, de aquí para allá”, concluye su canción.



















