Según este análisis, el gobierno de Estados Unidos habría cobrado más de mil millones de dólares en tarifas migratorias por solicitudes que no tiene intención de adjudicar bajo ciertas políticas recientes.
El cubano Moisés Ricardo llevaba 17 años construyendo su vida en Estados Unidos y estaba a semanas de examinarse para la ciudadanía cuando una carta de USCIS le canceló la cita sin explicación. Su caso ilustra cómo el nuevo congelamiento de trámites para personas de 19 países golpea también a inmigrantes legales con años de residencia y raíces profundas en el país.
El gobierno insistió en que solo aquellos extranjeros que cumplan con todos los requisitos de elegibilidad, incluyendo la capacidad de leer, escribir y hablar inglés, y comprender el gobierno y la educación cívica de Estados Unidos, pueden naturalizarse.