Estos relatos, difundidos a través de TikTok, no solo muestran la resiliencia y solidaridad de los cubanos, sino que también permiten a una audiencia global conectarse con la autenticidad de sus experiencias cotidianas.
Con raíces en Cuba e Israel, Baby Ariel ha logrado trascender barreras culturales y lingüísticas, convirtiéndose en una voz influyente para la generación Z en todo el mundo.