Helping Hands For Cuba anunció el arribo de un contenedor con insumos y equipos médicos para postas rurales en la Ciénaga de Zapata. Medios oficiales reportan entregas en Playa Larga y la organización afirma que el envío busca fortalecer la respuesta primaria y ganar tiempo ante urgencias.
Mayelin González desde Port Richey organiza recolección de ropa para 13 niños sin amparo en Cienfuegos, Cuba, invitando a la comunidad a donar artículos en buen estado.
El Bar K5 (5K Bar) y el proyecto Con Amor Todos Juntos organizaron en Guanabo una cena gratuita de fin de año para más de 250 personas vulnerables. La iniciativa, que ya suma varias ediciones, se financió con donaciones y volvió a poner en primer plano cómo la solidaridad intenta cubrir carencias básicas en La Habana.
El humorista y activista cubano Limay Blanco solicitó apoyo espiritual y oraciones a través de sus redes sociales debido a la delicada situación de salud de su hija, actualmente ingresada en un hospital tras presentar múltiples vómitos y diarreas. La petición generó una amplia respuesta de solidaridad entre seguidores, creyentes y no creyentes, que se volcaron en mensajes de apoyo y deseos de pronta recuperación.
Gairhan, de 40 años, creó en 2019 Buen Sabor Tours, una iniciativa que llevó a cientos de estadounidenses a conocer la gastronomía cubana bajo la licencia “Support for the Cuban People” de la OFAC, un mecanismo que permite viajar a la isla siempre que se apoye directamente a ciudadanos y emprendimientos privados.
La gran lección de Melissa —y quizás la más dolorosa— es que la resiliencia cubana existe, pero no puede seguir siendo la única política pública que funcione. La ayuda internacional y los esfuerzos privados están parcheando huecos que deberían estar cubiertos por un sistema robusto de prevención y recuperación. La gente está salvando a la gente, como siempre. Y eso es admirable. Pero también es una señal de alarma.
Más allá de este caso, la publicación ha reactivado conversaciones sobre la cantidad de historias inconclusas que dejó aquel éxodo y sobre la necesidad de articular redes cívicas que ayuden a cruzar datos de manera responsable, protegiendo la privacidad pero favoreciendo los reencuentros. Para Marta, Roberto y Esteban, se trata, ante todo, de un acto de memoria: saber qué fue de su madre y, si es posible, volver a abrazarla. Si no, al menos conocer su destino para poder cerrar una herida que lleva 45 años abierta.
La familia de Brianna, todos profesionales de la salud, ha visto cómo su conocimiento médico no basta frente a la falta de insumos y tecnología. Durante años, han recurrido a la ayuda del exilio para conseguir desde sprays bucales hasta kits hidratantes que alivien el dolor. Ahora, gracias a la articulación de cubanos dentro y fuera del país, el sueño de una cirugía definitiva está a pocos pasos de cumplirse.
Quienes estén en condiciones de salud aptas para donar deben acudir al banco de sangre u hospital más cercano con su carné de identidad y mencionar que la donación es para Leandro Sánchez (indicar el nombre completo en admisión). En Cuba, de forma general, se aceptan donantes entre 18 y 65 años, con peso igual o superior a 50 kg, sin fiebre, infecciones recientes ni tratamientos antibióticos o procedimientos invasivos de las últimas semanas. Personas con enfermedades crónicas no controladas o embarazadas suelen quedar excluidas. Ante dudas, el personal sanitario realiza una evaluación rápida en el sitio.
El caso de Rud se suma a una realidad que en los últimos años ha dejado de ser excepción: la intermitencia de antibióticos y de otros fármacos esenciales, la dependencia de importaciones irregulares, las deudas con proveedores, la carencia de insumos y los baches logísticos que convierten cualquier tratamiento en una carrera de obstáculos.
Memeño tiene nombre, edad, historia y hambre. El post que lo visibiliza no resuelve el problema, pero lo pone en agenda. A partir de ahí, la pelota rebota entre vecinos, iglesias, colectivos, autoridades locales y quien pueda articular la ayuda real: techo, comida, tratamiento —si lo requiere— y, sobre todo, dignidad.
En Cuba, donde los mecanismos formales de asistencia suelen ser lentos o insuficientes, Facebook y WhatsApp funcionan como tablón de anuncios, oficina de coordinación y, muchas veces, única ventanilla de esperanza. Hay una ética de la proximidad que se activa: quien no tiene dinero ofrece transporte; quien no puede donar sangre replica la convocatoria; quien no posee colchones pregunta por tallas de ropa; quien vive fuera enciende la cadena de remesas o compra en línea.
La historia de María Victoria no es un caso aislado, pero sí tiene nombre, rostro y voz. Es una de esas tantas personas que entregaron su vida a la cultura y la educación, y hoy sobreviven con lo mínimo, o menos. Su casa está en ruinas, sus pertenencias destruidas, y aun así encuentra espacio para dar gracias por seguir viva. Su llamado no es solo por ayuda material. Es también un grito silencioso —y profundamente humano— que pide dignidad.