Cuatro feminicidios en pocos días elevaron a 45 las muertes por violencia machista en Cuba en 2025. Los casos revelan patrones reiterados: agresores íntimos, crímenes en el hogar, antecedentes de violencia ignorados y una alarmante falta de información pública sobre denuncias previas y controles institucionales.
El núcleo del conflicto es de calendario y de principios. La condena por asesinato, ya anulada, congeló durante décadas la maquinaria de deportación. Con el caso penal corregido, ICE pretende ejecutar ahora aquella orden vieja como si nada hubiera pasado entre medias. La defensa pedirá que el sistema migratorio mire el conjunto: la exoneración, la residencia de toda una vida, el arraigo familiar, la rehabilitación. Para los suyos, deportarlo a los 64 años sería prolongar la misma injusticia con otro nombre.