El presunto fallecimiento de un turista estadounidense en el mirador de la cascada de Soroa, aún sin confirmación oficial, ha desatado denuncias sobre deterioro, advertencias ignoradas y falta de transparencia. Comentarios de visitantes y un testimonio previo de este redactor muestran que incidentes por deficiencias de seguridad no son hechos aislados dentro del turismo cubano.
La muerte de Matilde Muñoz Cazorla abre ahora un capítulo judicial en Indonesia del que dependerán respuestas definitivas: quién la atacó, cómo, cuándo y por qué. Mientras se esclarecen responsabilidades, su historia deja una herida en Ferrol, su ciudad de origen, y una advertencia incómoda para el turismo internacional: incluso en los paisajes más idílicos, la seguridad nunca puede darse por descontada.