El documento que comenzó a circular atribuía al Ministerio ruso un anuncio en el que se afirmaba que el petrolero Sea Horse transportaba gasoil con destino al puerto de La Habana, con llegada prevista para los primeros días de marzo. Además, el texto señalaba que el buque estaría escoltado por un destructor de la Armada rusa y advertía que cualquier acción hostil de Estados Unidos sería considerada una agresión contra la Federación Rusa.
Esto puede hacerse, incluso mediante acuerdos entre Moscú y Washington, para que los servicios de inteligencia estadounidenses no detengan petroleros rusos con destino a Cuba.