La noticia provocó una ola de reacciones en redes sociales. Decenas de usuarios, muchos también desde Cuba, coincidieron en que el nivel de estrés, hambre y desesperanza ha alcanzado un punto insostenible. “Han llevado al cubano a un nivel psicológico y de estrés que nos está matando. Ya el cubano ha perdido toda esperanza de vida”, escribió una usuaria, mientras otra añadía: “El nivel de estrés por hambre y apagones rebasa los límites. Solo hay que ver los rostros”.
Nueva Gerona despide a Lían con la conmoción propia de una pérdida absurda. La comunidad que se unió para pedir por su recuperación hoy acompaña a los suyos en el duelo, y vuelve a exigir que tragedias como esta no se repitan: ni por silencio institucional, ni por carencias médicas, ni por la falta de una red de protección que ponga la vida —y la de los más pequeños— por delante de cualquier otra prioridad.