El joven empresario, cercano al poder pero sin una postura definida más allá de su presencia mediática, también había enviado otra de sus indirectas hacia el mandatario Miguel Díaz-Canel
Samantha “está más apagada que las provincias orientales”, dijo Sandro. No solo la humilló y la instrumentalizó, tal y como hacía su abuelo con las mujeres en la política. Se burló también, de forma cruel, de una tragedia cotidiana que afecta a millones de cubanos.
La rabia ciudadana también se expresó en clave de denuncia. Usuarios reportaron apagones, desinformación y abandono, y acusaron a la Unión Eléctrica de prometer refuerzos que no llegaron. En provincias como Santiago y Holguín, el lenguaje fue directo: la gente pidió menos partes burocráticos y más certezas operativas, porque con la nevera vacía y el móvil sin carga no hay épica que alcance.
Con tono burlón, Sandro entonó: “Tengo hambre, vámonos a comer platanito. Maduro, Maduro, frito, frito”. Para los usuarios, el comentario fue un dardo directo contra Nicolás Maduro
El arresto de Bolufé ha causado revuelo entre quienes han seguido de cerca las polémicas que suelen rodear al nieto de Fidel Castro. Su amistad con Sandro lo había convertido en una figura recurrente en videos y fotografías que circularon en redes sociales, muchas veces como anfitrión de celebraciones que generaron controversia.