Sherritt International ha decidido no disolver su empresa conjunta en Cuba, lo que podría influir en la economía local. Esta decisión se produce en un contexto de incertidumbre económica.
El canal prorrégimen Cuba Información utiliza declaraciones del cineasta Eduardo del Llano —quien atribuye al bloqueo el 70% de los problemas económicos de Cuba— como titular en inglés para ampliar su alcance, mientras su propio video analiza las protestas por los apagones, las nuevas sanciones de Trump contra GAESA y Sherritt, y la presión sobre Jamaica. Lo que el canal no dice es que cubainformacion.tv ha recibido más de 727.000 euros del Gobierno vasco entre 2013 y 2019, y que acusa de ser financiados por Washington a medios independientes como Cibercuba o Cubanos por el Mundo.
En los 90 era la apuesta más audaz en Cuba. Hoy sus acciones valen 27 centavos canadienses y Trump acaba de ampliar las sanciones que ya paralizaron su mina en Moa.
Elon Musk afirmó en X que Starlink “funciona en Cuba” aunque no puede comercializarse allí, lo que disparó expectativas en una población acostumbrada a la lentitud y censura de ETECSA. El gobierno cubano considera ilegal el servicio sin autorización; advirtió que el uso de antenas viola normas internacionales y su propia legislación, sancionando con multas y decomisos a quienes las importen. A pesar de las restricciones y del costo elevado en el mercado informal, muchos cubanos ven en Starlink la posibilidad de conectarse al mundo sin la mediación estatal.
La presión desde Miami y Washington se intensifica con llamados a cortar vuelos y preparar celebraciones, mientras en Cuba crecen críticas al modelo y al discurso oficial. Entre el desgaste social, voces como Mauricio de Miranda, Alina Bárbara López y José Daniel Ferrer chocan con la retórica del Gobierno, y el humor en redes —con Cuco Mendieta como símbolo— revela ansiedad y deseo de ruptura.
La Habana admite contactos “al más alto nivel” con Washington mientras crece la presión por el petróleo, reactivando el historial de desmentidos oficiales.
El choque entre Bruno Rodríguez y Carlos Giménez refleja una guerra de relatos alrededor de Cuba, mientras Trump mantiene una puerta entreabierta a negociar si hay alineación política.