El embajador cubano en Colombia, Carlos de Céspedes, acusó a EE.UU. de “piratería” tras reportes de un posible bloqueo naval para frenar petróleo a Cuba.
Tras la captura de Nicolás Maduro, Delcy Rodríguez ha oscilado entre el discurso de desafío y la señal de cooperación con Washington, un giro que CiberCuba retrata con su tránsito del “seremos su pesadilla” a la disposición a coordinar. En paralelo, la Casa Blanca evitó poner plazos, pero dijo esperar que la cooperación continúe y dejó caer la idea de que “algún día” Venezuela tendrá elecciones, sin amarrar un calendario.
Estados Unidos incautó en el Caribe otro petrolero vinculado a la llamada “flota fantasma” venezolana y lo presentó como parte de una ofensiva sostenida, con advertencia a actores regionales. En ese mismo clima, petroleras europeas como Repsol y ENI se movieron para solicitar licencias a Washington que les permitan exportar crudo venezolano bajo el nuevo esquema de control y negociación que se está configurando tras los cambios políticos en Caracas.
Las condiciones de Washington a Caracas ponen en riesgo el crudo que aún recibe Cuba. El impacto sería inmediato en electricidad, transporte y economía.
Nicolás Maduro atraviesa uno de los momentos más tensos de su permanencia en el poder: mientras Estados Unidos incrementa su presencia militar en el Caribe y Trump confirma que mantiene “todas las opciones sobre la mesa”, varios medios internacionales reportan que el mandatario venezolano cambia cada noche de habitación, de teléfono y de ruta de descanso para evitar ser localizado ante un eventual ataque. Aunque insiste públicamente en que no abandonará el país, la presión diplomática, militar y económica sobre su gobierno alcanza niveles críticos, en medio de llamadas telefónicas con Trump, nuevas sanciones y un creciente cerco internacional.
La interdicción de tanqueros vinculados al crudo venezolano por parte de Estados Unidos reaviva temores energéticos en Cuba y reactiva la disputa política regional.
La activista y periodista independiente Iliana Hernández reaccionó en Facebook a la incautación del petrolero Skipper por Estados Unidos y aseguró que el Gobierno cubano “está experimentando lo mismo” que ella vivió cuando le decomisaron ordenador, teléfonos y equipos audiovisuales. Su publicación reactivó el debate sobre la confiscación de medios de trabajo a opositores y reporteros en Cuba, un patrón denunciado por organizaciones internacionales de libertad de prensa.
La incautación en Estados Unidos de un supertanquero con crudo venezolano destinado a Cuba amenaza con agravar la ya frágil situación eléctrica de la isla. Más allá del combustible para consumo interno, la pérdida del cargamento impacta una vía clave de obtención de divisas mediante la reventa de petróleo, en un contexto de crisis económica, apagones prolongados y creciente presión política sobre La Habana.
Antilles Gold comenzó la construcción de la mina Nueva Sabana, un proyecto de cobre y oro desarrollado junto a la estatal Geominera en el centro de Cuba. Con ingeniería china, financiamiento estructurado fuera del sistema bancario cubano y contratos ya firmados para la venta de concentrados, la compañía apuesta por operar a finales de 2026 pese al impacto de las sanciones estadounidenses y a las limitaciones de crédito. La mina es presentada como la primera pieza de una plataforma minera más amplia dentro del país.
Mientras Washington confiscaba un carguero venezolano con petróleo rumbo a Cuba, otro buque de La Guaira atracó sin obstáculos con 27 contenedores de ayuda humanitaria para los damnificados del huracán Melissa. La diferencia no estuvo en la bandera, sino en el tipo de carga: el crudo navega dentro del régimen de sanciones que permite a EE.UU. incautar embarques, mientras que la asistencia post-desastre circula por un corredor humanitario tolerado y vigilado, donde la presión política se modula para no agravar una emergencia.
Cuba profundiza sus vínculos con Rusia e Irán en un momento de incertidumbre económica en EE.UU., fortaleciendo alianzas políticas y económicas que desafían los marcos tradicionales de influencia estadounidense.
La visita de la relatora especial de la ONU Alena Douhan terminó en La Habana con un mensaje directo a Washington: las sanciones estadounidenses contra Cuba deben ser levantadas