Un tanquero carga gas licuado en Venezuela rumbo a Cuba mientras dos buques mexicanos entregan más de 1.200 toneladas de alimentos en La Habana, en medio de sanciones y una profunda crisis energética y alimentaria en la Isla.
En el día después de Melissa, el canciller eligió la trinchera de siempre: agradecer al aliado, denunciar al adversario y convertir la emergencia en un nuevo capítulo del relato. De cara a las próximas semanas, la realidad —la que no entiende de consignas— medirá la eficacia de esa apuesta.