En Cienfuegos, Camagüey y otras provincias, la muerte ya no es solo un rito; es un pasillo saturado, un nicho compartido, un silencio oficial que pesa más que el mosquito que la trae. La cuenta avanza, y mientras tanto, nombres se suman a la lista sin que haya explicación oficial, solo fosas abiertas.
La familia de Brianna, todos profesionales de la salud, ha visto cómo su conocimiento médico no basta frente a la falta de insumos y tecnología. Durante años, han recurrido a la ayuda del exilio para conseguir desde sprays bucales hasta kits hidratantes que alivien el dolor. Ahora, gracias a la articulación de cubanos dentro y fuera del país, el sueño de una cirugía definitiva está a pocos pasos de cumplirse.