El expediente deja al descubierto algo más que una cadena de delitos: muestra cuán fácil puede ser manipular a quien cree estar en control. Porque el engatusamiento, en este caso, no fue un truco espectacular ni una escena de película. Fue algo más simple y más peligroso: la suma de gestos pequeños, de señales que prometen sin decir nada, y de hombres convencidos de que esa sonrisa era para ellos… hasta que despertaron solos, sin recuerdos y sin nada.