El general de brigada de la reserva José Luis Mesa Delgado murió en Cuba a los 88 años, según una nota atribuida al MININT. Diversas crónicas lo señalan como jefe del pelotón que ejecutó a Arnaldo Ochoa en 1989, un episodio que aún divide memorias y relatos oficiales.
Selena Lambert Ortega, de Santiago de Cuba, fue citada tras publicar una encuesta viral en Facebook que comparaba a Marco Rubio y Díaz-Canel. La denuncia divulgada en redes y reportada por CiberCuba señala un interrogatorio en “El Palacete” y familiares sin información oficial.
Leandro Miguel González Pérez, agente de la Seguridad del Estado identificado por agredir a Saily González, estaría gestionando su salida a España, según denuncias en redes.
La paradoja de William Sosa —delogiado por salvar vidas al acusado por ejercitar la libertad de pensamiento— ilustra una regla amarga de la contemporaneidad cubana: no basta con ayudar al otro, al sistema le importa más que no critiques al poder. Y cuando se critica, aunque sea desde el análisis respetuoso, el sistema sospecha y actúa.
Hoy la familia de William Sosa no sabe cuánto tiempo estará detenido ni qué acusación formal le colgarán. Sí sabe, en cambio, que el “delito” ya está escrito en la conciencia de todos: pensar, analizar, escribir y compartirlo en Facebook. En la Cuba de 2025, eso basta para que un padre de familia desaparezca tras la puerta de una estación policial.
De momento, todo apunta a un episodio donde el rumor corre más rápido que la información oficial. Lo responsable, para las autoridades, sería aclarar si se trata de ejercicios rutinarios, actualización de expedientes o algo más. Y para los convocados, exigir por escrito el motivo, la duración y el estatus de la citación. En un país exhausto por apagones y carencias, cualquier insinuación de “movilización” tiene un eco político y emocional difícil de contener.