Las declaraciones de Silvio Rodríguez desatan un coro de apoyos belicistas entre figuras del aparato cultural y mediático cubano, en medio de una crisis profunda en la isla.
Con la promulgación de esta ley muchos cubanos se quedarán sin su principal fuente de entretenimiento mientras quedan a expensas de una televisión enfrascada en la habitual propaganda política que cada vez tiene menos televidentes y aceptación