La reciente confirmación de conversaciones entre Cuba y Estados Unidos dejó en una posición incómoda al presidente de Prensa Latina, Jorge Legañoa, quien días antes había negado en televisión cualquier contacto político con Washington mientras atribuía el malestar en la isla exclusivamente al bloqueo.
La entrega de autos a tabacaleros, más que un simple reconocimiento, se convirtió en un espejo incómodo de la realidad cubana: un país donde producir riqueza no garantiza derechos plenos, y donde el acceso a un automóvil puede ser noticia nacional, siempre y cuando esté mediado por el visto bueno del poder.