Cronológicamente, el relato puede compactarse así: fase de organización y avisos (21–26 de octubre); intensificación rápida y entrada en Jamaica como categoría 5 con devastación histórica (28 de octubre); tránsito al norte de Haití con lluvias letales y desplazamientos masivos (28–29 de octubre); impacto en el oriente cubano como categoría 3 con daños severos y apagones extensos (noche del 29 al 30); salida al Atlántico occidental, paso por Bahamas con degradación a categoría 2 y amenaza a Bermuda (30 de octubre). Cada tramo dejó huellas propias: en Jamaica, el récord meteorológico; en Haití, la vulnerabilidad crónica exacerbada por lluvias; en Cuba, el choque de un sistema de por sí agotado con un evento extremo; en Bahamas, la reiteración de un patrón: aunque el ojo se vaya, el mar se queda; y este a la postre hace más daño que los vientes. Remember Katrina.
En síntesis: Humberto ya está en el mapa (lejos, pero influyente); 94L es el actor cercano que pondrá la lluvia sobre Cuba oriental y, por arrastre e interacción con un frente débil, mantendrá jornadas húmedas y tormentosas en el sur de Florida. Siga los boletines del NHC, del WPC y de su servicio meteorológico local para actualizaciones de corto plazo y posibles avisos por inundaciones.
Las probabilidades de Gabrielle como “nuevo Floyd” o “otra Sandy” no son el relato dominante de los mejores pronósticos disponibles; el relato dominante es el de una tormenta que se fortalece sobre mar abierto y se curva al norte, con Bermudas como observador obligado. Si el patrón cambiara —si un bloqueo inesperado cerrara la puerta atlántica o un valle en altura la tomara por la costa—, el NHC lo reflejaría de inmediato y entonces sí tocaría hablar de riesgos específicos para estados y ciudades. Hoy, no es ese el caso.
El sistema —identificado como AL91— se mueve lentamente hacia el oeste, entre 5 y 10 millas por hora, y de mantener la organización podría estar cerca de las Antillas Menores a mediados o finales de la próxima semana.