Las estafas migratorias se han sofisticado con delincuentes que suplantan a abogados reales, utilizan videos manipulados con inteligencia artificial y prometen permisos de trabajo o residencias a cambio de pagos. Para algunas víctimas cuyo proceso terminó perjudicado existe la posibilidad de solicitar una reapertura, aunque los requisitos y plazos dependen de las circunstancias de cada caso.