Familias en la isla y fuera de ella, buscan a dos cubanos desaparecidos tras salir de Georgia rumbo a Turquía. No hay contacto desde el 17 de diciembre.
La comunidad cubana en Yucatán crece con rapidez, superando las cifras oficiales de 2024. Llegadas recientes, retornos desde Estados Unidos y una percepción de mayor estabilidad económica han impulsado a miles a establecerse en Mérida y otros municipios de la Península. Autoridades comunitarias señalan que el flujo continuará, mientras la región se adapta a una presencia cada vez más visible en su tejido social y productivo.
Frank Abel fue transferido a custodia migratoria de ICE y enfrenta un proceso de deportación con escaso margen legal. Su defensa busca impedir que sea devuelto a Cuba, alegando riesgos penales por su salida del país con pasaporte diplomático.
Centenares de cubanos recluidos en Alligator Alcatraz denuncian condiciones extremas y amenazas de deportación, mientras otros, como un paciente trasplantado en Miami, temen la separación familiar por su estatus migratorio.
Maite Rodríguez Agramonte intenta, desde hace casi dos años, recomponer el rastro de su hija en una ciudad que solo conoce por fotos y direcciones sueltas: Las Vegas. Su hija, la cubana Yenia Pérez Rodríguez, está desaparecida y la madre ha recurrido a todo lo que tiene a mano para encontrarla: conocidos, redes sociales, instituciones internacionales y la solidaridad de otros cubanos en Estados Unidos.
No son casos aislados, sino escenas de una misma película: una sociedad agotada, donde sobrevivir se ha vuelto deporte de alto riesgo y donde, demasiadas veces, el enemigo no está solo en el poder ni en las medidas externas, sino también en el vecino que vende agua por aceite o en el primo que se esfuma con el dinero prestado.