La crisis en Cuba ha alcanzado niveles alarmantes, según el obispo de Santa Clara, Mons. Marcelo González Amador, quien ha denunciado que muchas personas llegan a las parroquias sin haber comido durante días. Esta situación ha provocado desmayos frecuentes en celebraciones religiosas y ha puesto de manifiesto la precariedad de los servicios de salud. La falta de electricidad y el miedo a un conflicto con Estados Unidos agravan aún más la situación.