Tras aparecer en una kiss cam durante un concierto de Coldplay, Kris Cabot perdió su empleo y fue blanco de acoso y amenazas. Su testimonio expone cómo la viralidad castiga de forma desproporcionada a las mujeres.
El caso viral dejó una lección doble. Por un lado, el testimonio del padre y las nuevas tomas contradicen la afirmación de que la pelota estuvo “en manos” de la mujer; por otro, la carrera por identificarla derivó en acusaciones equivocadas que instituciones locales tuvieron que corregir públicamente.