Maduro llegó a Nueva York bajo custodia federal, tras una operación militar y un traslado naval y aéreo, para enfrentar cargos en la justicia estadounidense.
Tres casos recientes han sacudido a Miami y comparten un patrón inquietante: hispanos en posiciones de confianza acusados de desviar millones de dólares. Desde la contable que presuntamente robó más de un millón a un concesionario de autos, hasta el abogado de Miami Lakes señalado por apropiarse de fondos de sus clientes, y el conocido promotor cubano Boris Arencibia, condenado por traficar medicamentos desviados, los expedientes delinean un mapa de fraudes que atraviesa la ciudad y golpea directamente a la comunidad latina.
El médico Salvador Plasencia fue condenado a 30 meses de prisión por suministrar ilegalmente ketamina a Matthew Perry en los meses previos a su muerte. La investigación reveló que el actor obtenía dosis adicionales fuera de los protocolos médicos, en una red donde Plasencia actuó como proveedor clave. La sentencia envía un mensaje a las clínicas de bienestar que cruzan la línea entre tratamiento y abuso.
Tres expedientes, tres modalidades delictivas y un mismo punto de convergencia: Miami, donde las fronteras entre lo local y lo internacional son delgadas, y donde el sistema judicial continúa lidiando con redes que aprovechan ese tránsito constante.