Dos crímenes brutales sacuden a Cuba: un cochero fue apuñalado por la espalda en Camarioca, Cárdenas, y Giovanni Graverán murió a martillazos en su casa de Luyanó, La Habana. Ambos presuntos asesinos fueron capturados, pero las familias y la ciudadanía claman por justicia y exigen el endurecimiento de las penas ante la escalada de violencia en el país.