La influencer cubana mostró cuánto factura vendiendo en TikTok Shop y defendió que crear contenido también es un trabajo: “Esto no es un juego… desde el teléfono”.
Flor de Cuba contó su intensa visita a un salón ruso en Miami: nervios, una técnica que la dejó en shock y un final “fino y millonario” que volvió viral su nuevo rubio.
La Diosa afirmó tajantemente que Flor jamás asumirá una postura frontal contra la dictadura: “Nunca la vas a oír decir ‘Abajo los comunistas’ o ‘Abajo la dictadura’”
Flor de Cuba muestra su estadía en el Trump Doral Miami: suite con vista al lago, spa de alto nivel y costos de 10 noches que rondan los 8 mil dólares.
La discusión no promete apagarse rápido. En una época en que las redes funcionan como arena pública, el episodio sirve para poner en primer plano un viejo debate que vuelve con energías renovadas: qué historias contamos, quiénes las cuentan y con qué autoridad. Mientras tanto, la grabación circula, se comparte y se analiza, y la influencer —que en otros momentos ha cosechado aplausos por contenidos menos polémicos— enfrenta ahora la tarea de explicar si hablaba en serio, en broma o, acaso, si supo medir las consecuencias de su propia retórica.