Dos mujeres cubanas murieron en enero en hechos separados: una fue asesinada en Camagüey y otra falleció apuñalada en Las Vegas. En ambos casos, los presuntos agresores eran (ex)parejas y fueron detenidos.
Una madre de tres hijos fue asesinada en Santiago de Cuba a horas de iniciar 2026. El agresor, su expareja, está prófugo y el caso reabre el debate sobre amenazas previas, protección y silencio institucional.
El asesinato de Estefany Reyes Gómez, de 26 años, en su casa de Madruga, Mayabeque, conmocionó este domingo a la comunidad y reavivó el reclamo urgente de reconocer y enfrentar la violencia de género en Cuba.
En menos de una semana, Cienfuegos y Sancti Spíritus quedaron marcadas por tres episodios de violencia: una denuncia de presunto maltrato infantil, el feminicidio confirmado de la enfermera Rosy Ferrer y un asesinato en Trinidad aún sin esclarecer. La ciudadanía fue la primera en reportar los hechos, mientras las instituciones continúan reaccionando tarde frente a una crisis de inseguridad que crece en silencio.
Cuba suma otro nombre a una lista que no deja de crecer y dos víctimas más que pelean por su vida. La noticia no es solo el espanto, sino la pregunta que se instala tras cada caso: ¿quién protege a las mujeres cuando el peligro ya está anunciado?
Los relatos, compartidos como publicaciones y fotografías, combinan descripciones médicas, testimonios de vecinos y reclamos por la inacción de las autoridades locales, y llegaron acompañados de un clamor por justicia que se repite en los comentarios.
El llamado busca no solo reabrir un expediente, sino rescatar la memoria de una mujer que, como tantas, fue silenciada por la violencia machista y por un sistema que rara vez responde. Porque la justicia no puede tardar otros catorce años. Cada día sin respuesta prolonga el dolor y confirma una impunidad que, en Cuba, se ha vuelto costumbre.
Entre abril y octubre, Placetas suma tres hechos de sangre que, aunque distintos en naturaleza, revelan un mismo patrón: conflictos domésticos o rurales que derivan en muertes violentas, sin mediación institucional ni respuestas preventivas visibles. En zonas como Falcón, donde la presencia policial es esporádica y los conflictos suelen resolverse entre vecinos, los límites entre justicia y venganza tienden a difuminarse.
La muerte de una joven identificada por sus amistades como "Lili" ha sacudido a su comunidad y ha abierto una conversación incómoda sobre los límites de la violencia psicológica y sus consecuencias.
Según se conoce, el ataque ocurrió entre las 10 y las 11 de la noche, dentro de la vivienda de Maidelin Reyes. Su victimario es su expareja: Eliberto Álvarez.
El doble asesinato de Ailén Tartabull y Víctor Manuel Ojeda Alpízar y el paradero desconocido de Adrián Cruz Hidalgo, con rumores de fuga a México y un antecedente en Pueblo Griffo. Una fuente aporta que Cruz habría amenazado antes a un hombre luego hallado apuñalado y describe la secuencia de la noche del crimen.