La familia Rodaz, vinculada a la vida cultural de Miami, pide apoyo tras el paro cardíaco de su hija Rachel, madre de tres niños. Permanece en coma desde finales de noviembre y una campaña en GoFundMe busca cubrir costos médicos mientras sus padres se turnan entre el hospital y el cuidado de los menores.
Mientras no existan datos oficiales ni auditorías transparentes sobre lo ocurrido, el nombre de Yaniela seguirá convertido en símbolo: el de una muerte joven que, según los testimonios, no fue inevitable, sino consecuencia de un sistema sanitario que hoy “no tiene nada”. Su despedida deja una lección amarga: en Cuba, para demasiadas familias, enfermar no es solo un riesgo clínico, sino una ruleta de escasez. Y contra eso no basta el heroísmo de los médicos; hacen falta insumos, protocolos, transporte, verdad y responsabilidades.