Marco Rubio compareció ante el Senado y fijó la línea de EE. UU. hacia Cuba y Venezuela: habló de cambio de régimen, puso a España como ejemplo de transición y descartó una intervención militar directa, limitando cualquier presencia a la protección de la embajada.
La “victoria” anual sigue en el marcador, pero la cancha se inclinó. La ONU le recuerda al mundo que el embargo existe; los votos que pierde Cuba recuerdan que su soledad también.
Los resultados oficiales, que otorgaron la victoria a Nicolás Maduro con un 51.2% de los votos, han desatado una ola de protestas en varias ciudades, el desplome de estatuas de Hugo Chávez, y un rechazo internacional que ha culminado con la expulsión de diplomáticos y la ruptura de relaciones diplomáticas con varios países.