En Cuba, donde los mecanismos formales de asistencia suelen ser lentos o insuficientes, Facebook y WhatsApp funcionan como tablón de anuncios, oficina de coordinación y, muchas veces, única ventanilla de esperanza. Hay una ética de la proximidad que se activa: quien no tiene dinero ofrece transporte; quien no puede donar sangre replica la convocatoria; quien no posee colchones pregunta por tallas de ropa; quien vive fuera enciende la cadena de remesas o compra en línea.
En el video, filmado mientras trabajaba un domingo en la limpieza de baños, la muchacha explica que gana 13 dólares por hora y que esos 20 dólares equivalen a casi dos horas de su esfuerzo físico.