Nicolás Maduro atraviesa uno de los momentos más tensos de su permanencia en el poder: mientras Estados Unidos incrementa su presencia militar en el Caribe y Trump confirma que mantiene “todas las opciones sobre la mesa”, varios medios internacionales reportan que el mandatario venezolano cambia cada noche de habitación, de teléfono y de ruta de descanso para evitar ser localizado ante un eventual ataque. Aunque insiste públicamente en que no abandonará el país, la presión diplomática, militar y económica sobre su gobierno alcanza niveles críticos, en medio de llamadas telefónicas con Trump, nuevas sanciones y un creciente cerco internacional.
Las declaraciones de Donald Trump tras el asesinato de Rob Reiner y su esposa provocaron una reacción inusual dentro del Partido Republicano. Senadores, congresistas y antiguos aliados del mandatario condenaron el uso político de una tragedia familiar, abriendo una grieta interna que expone los límites —cada vez más difusos— del discurso presidencial en un país marcado por la polarización.