El colapso del sistema eléctrico en Cuba ha detonado una ola de descontento que suma cinco noches consecutivas de protestas en la capital. Barrios emblemáticos como Marianao, El Vedado y Miramar se han convertido en focos de resistencia donde el sonido de las cacerolas desafía la oscuridad y la vigilancia policial.
La asistencia será canalizada a través de la Iglesia Católica y la organización Cáritas, e incluirá alimentos no perecederos, productos de higiene y lámparas solares. Los envíos saldrán desde Miami y estarán destinados principalmente a las provincias orientales, las más afectadas por los recientes cortes eléctricos y los daños provocados por el ciclón.