La combinación de apagones masivos, presión de Estados Unidos y tensiones geopolíticas sitúa a Cuba en uno de los momentos más críticos de su historia reciente, con un debate abierto sobre el futuro político de la isla.
El colapso del comercio hacia Cuba en marzo agrava la crisis energética y social, en medio de una creciente presión de EE.UU. bajo la administración Trump.
Un tanquero carga gas licuado en Venezuela rumbo a Cuba mientras dos buques mexicanos entregan más de 1.200 toneladas de alimentos en La Habana, en medio de sanciones y una profunda crisis energética y alimentaria en la Isla.
Miles marcharon en Miami para respaldar la presión contra el gobierno cubano, mientras otro grupo pidió levantar el bloqueo petrolero y enviar ayuda humanitaria ante la creciente crisis en la isla.
Desde el 2 de marzo, Granma y Juventud Rebelde solo circularán en papel los martes y los periódicos provinciales dejarán de imprimirse, según comunicados oficiales que atribuyen la medida a limitaciones materiales y a la crisis de abastecimiento.
Una madre cubana recién llegada a México se viralizó al recorrer un supermercado abastecido. Su frase sobre “llenar el refrigerador” resumió el contraste con la escasez en Cuba.
En POLITICO Forecast, Eric Bazail-Eimil sostiene que la presión económica de Trump sobre Cuba puede empujar un colapso humanitario y migratorio. El artículo describe apagones, colas, presión sobre el combustible y riesgos de un vacío estatal.
La crisis energética y el deterioro de servicios en Cuba ya se traducen en cancelaciones, cierres temporales y reubicación de huéspedes. Costa Rica e Irlanda pidieron evitar viajes y, en el caso irlandés, advirtieron asistencia consular “extremadamente limitada”, elevando el riesgo percibido del destino.
Dos artículos en EE.UU. reflejan lecturas opuestas sobre Cuba: una apuesta por un “acuerdo” con reformas y otra por la tesis de resistencia ante el cerco.