Daniel Ángel Odio Suárez, acusado de disparar a un hombre en Hialeah, compareció visiblemente nervioso ante la jueza tras ser arrestado en un vuelo a Cuba.
La policía de Miami arrestó a un cubano acusado de entrar de madrugada en el apartamento de otro hombre, tocarlo sin consentimiento, orinarle encima y llevarse su ropa. El caso podría derivar en una condena de por vida.
La acusada fue detenida dentro del propio inmueble tras presuntamente vandalizar áreas comunes y sustraer decoraciones navideñas, correo y medicamentos. Enfrenta múltiples cargos y estaba en libertad condicional al momento del arresto.
Luego de un reporte previo sobre un hecho violento en Minas de Matahambre, redes sociales y la página Nio Reportando un Crimen identificaron al suegro y al yerno implicados en una trifulca que terminó con la muerte de Daniel Rojas Ramos, de 39 años. El caso continúa bajo investigación.
Un asalto en Morón y un asesinato durante un apagón en Guantánamo, ambos difundidos por La Tijera News, reavivan el temor de una ciudadanía que siente cómo la violencia penetra la vida diaria en medio de la crisis económica y el deterioro institucional.
Fue identificado como Erandys Zerquera, de 23 años, el joven que murió tras un violento altercado en Trinidad, Sancti Spíritus. Según versiones locales, estaba de pase mientras cumplía una sanción penal y recibió heridas mortales durante una pelea colectiva, un hecho que aumenta la preocupación por la violencia en la zona.
El médico Salvador Plasencia fue condenado a 30 meses de prisión por suministrar ilegalmente ketamina a Matthew Perry en los meses previos a su muerte. La investigación reveló que el actor obtenía dosis adicionales fuera de los protocolos médicos, en una red donde Plasencia actuó como proveedor clave. La sentencia envía un mensaje a las clínicas de bienestar que cruzan la línea entre tratamiento y abuso.
La Fiscalía de Guantánamo abrió un proceso penal por el asesinato del profesor Rolando Castelví Riñat, atacado con arma blanca mientras realizaba una guardia en la Escuela Pedagógica José Maceo. El crimen expone la creciente inseguridad en centros educativos y las fallas estructurales que permitieron la entrada de cuatro jóvenes al recinto antes del ataque.
En menos de 24 horas, tres ataques con arma blanca en distintos puntos de Miami-Dade —una fiesta que terminó en sangre, una mujer acuchillada dentro de un restaurante y dos víctimas más en Homestead— dejaron la sensación de una ciudad donde la violencia estalla en cualquier esquina. Las investigaciones siguen abiertas, pero la impresión pública es clara: las puñaladas están marcando el pulso de la crónica diaria.
Dos desapariciones sacudieron Miami esta semana, pero con desenlaces opuestos: mientras la policía busca urgentemente a Salvador Pino, un anciano de 76 años extraviado en Little Havana, otro caso reveló un crimen. Saúl García, quien reportó que su pareja había “desaparecido”, fue arrestado y acusado de homicidio después de que los detectives hallaran el cuerpo de la mujer en un canal y desmontaran su versión con datos de celulares y cámaras de seguridad.
Un hombre de 39 años fue arrestado en Miami tras descubrirse que instaló dos cámaras ocultas en la vivienda de su exnovia. La policía encontró los dispositivos en tomacorrientes del salón y el dormitorio, y el acusado admitió su instalación en mensajes de texto.
Tres expedientes, tres modalidades delictivas y un mismo punto de convergencia: Miami, donde las fronteras entre lo local y lo internacional son delgadas, y donde el sistema judicial continúa lidiando con redes que aprovechan ese tránsito constante.