más allá de la contentura porque la gasolina ha bajado, la pregunta seria es si ese eventual cheque compensaría lo que el hogar promedio de Miami viene pagando de más en el mercado desde que Trump volvió al poder en enero de 2025.
En los últimos años, la crisis ha producido escenas que más de un medio ha retratado con crudeza: familias que recurren a trailers o incluso a botes amarrados en patios y bahías como alternativa de emergencia ante alquileres formales inalcanzables. Aunque pueda sonar pintoresco, ese parche confirma la magnitud del problema en barrios de fuerte presencia cubana como Hialeah y en la propia ciudad de Miami.
En Miami-Dade, United Way sitúa el “ingreso de supervivencia” de un adulto en torno a 42.000 dólares anuales, cifra que deja fuera de juego a quien cobre menos de 21,11 dólares por hora en una economía dependiente del auto y con transporte público limitado. En España, la presión llega por la combinación de salarios moderados, encarecimiento de alquileres y costes básicos que aún pesan más en jóvenes y hogares con rentas bajas. Diferentes mercados laborales, misma sensación: trabajar ya no garantiza estabilidad.
Miami hoy encabeza un ranking poco envidiable: es la ciudad más cara de Estados Unidos para comer fuera (ojo, en restaurantes de gama media). Pero no todo es gris: para quienes disfrutan del café, la ciudad ofrece una experiencia notable, con muchas opciones, buena calidad y precios relativos más accesibles. Comer fuera siempre será caro, pero al menos cuando se trata de un buen café o un lugar agradable para sentarse, Miami no decepciona.
En los últimos tiempos, los alquileres en Miami han alcanzado niveles sin precedentes, con incrementos significativos que superan la capacidad económica de muchos de sus habitantes. Este fenómeno ha llevado a que la población busque alternativas poco convencionales para lidiar con la crisis de vivienda.