El embajador cubano en Colombia, Carlos de Céspedes, acusó a EE.UU. de “piratería” tras reportes de un posible bloqueo naval para frenar petróleo a Cuba.
Un repaso de NPR a casi dos siglos de intervenciones de Estados Unidos en América Latina y el Caribe muestra cómo, desde la Doctrina Monroe hasta la Guerra Fría y la “guerra contra las drogas”, muchas acciones terminaron generando inestabilidad, autoritarismo y efectos imprevistos en la región.
A más de un año de la visita del submarino nuclear ruso Kazan a La Habana, el episodio sigue siendo citado por analistas estadounidenses como una señal de alerta sobre el equilibrio naval y la proyección de poder de Rusia en el Caribe.
Nicolás Maduro atraviesa uno de los momentos más tensos de su permanencia en el poder: mientras Estados Unidos incrementa su presencia militar en el Caribe y Trump confirma que mantiene “todas las opciones sobre la mesa”, varios medios internacionales reportan que el mandatario venezolano cambia cada noche de habitación, de teléfono y de ruta de descanso para evitar ser localizado ante un eventual ataque. Aunque insiste públicamente en que no abandonará el país, la presión diplomática, militar y económica sobre su gobierno alcanza niveles críticos, en medio de llamadas telefónicas con Trump, nuevas sanciones y un creciente cerco internacional.
La interdicción de tanqueros vinculados al crudo venezolano por parte de Estados Unidos reaviva temores energéticos en Cuba y reactiva la disputa política regional.
El desvío de vuelos rusos desde Venezuela hacia Cuba en plena escalada militar en el Caribe reabre la pregunta sobre el aislamiento de Maduro y el verdadero alcance del respaldo de Moscú.
“Yo recibí, tuve una llamada y conversé con el presidente de EEUU, Donald Trump. La conversación fue en un tono de respeto, incluso, puedo decir que fue cordial entre el presidente de los Estados Unidos y el presidente de Venezuela", reveló.
Nicolás Maduro por su parte advirtió que el chavismo responderá con una “huelga general insurreccional” en caso de que Estados Unidos emprenda una acción militar contra su régimen.
Queda la pregunta obvia: ¿qué vino y qué se llevó? Cualquier respuesta ahora sería especulativa. Lo verificable es la huella de vuelo, el patrón repetido de rutas africanas como plataforma de salto, la capacidad de carga del Il-76 y el historial sancionado de su operador. En un Caribe que vuelve a ser tablero, el RA-78765 no solo transportó toneladas: movió señales.
Cronológicamente, el relato puede compactarse así: fase de organización y avisos (21–26 de octubre); intensificación rápida y entrada en Jamaica como categoría 5 con devastación histórica (28 de octubre); tránsito al norte de Haití con lluvias letales y desplazamientos masivos (28–29 de octubre); impacto en el oriente cubano como categoría 3 con daños severos y apagones extensos (noche del 29 al 30); salida al Atlántico occidental, paso por Bahamas con degradación a categoría 2 y amenaza a Bermuda (30 de octubre). Cada tramo dejó huellas propias: en Jamaica, el récord meteorológico; en Haití, la vulnerabilidad crónica exacerbada por lluvias; en Cuba, el choque de un sistema de por sí agotado con un evento extremo; en Bahamas, la reiteración de un patrón: aunque el ojo se vaya, el mar se queda; y este a la postre hace más daño que los vientes. Remember Katrina.
Parecen botes de pescadores, pudiera parecer incluso que son personas escapando de un país pero... las imágenes y evidencias parecen concluyentes. Y están advertidos.
Entretanto un grupo de exmandatarios iberoamericanos se reunirá en Miami los próximos 11 y 12 de noviembre para participar en el “X Diálogo Presidencial”, organizado por el Grupo IDEA (Iniciativa Democrática de España y las Américas). Durante el encuentro, los líderes discutirán sobre “el final de las dictaduras en Cuba, Nicaragua y Venezuela”,